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sábado, 18 de enero de 2014

Italia llega a la Davis con la guardia en alto

Fognini, el primer singlista del rival de la Argentina, pasó a los 8os de final y jugará con Djokovic; también seguían en dobles


MELBOURNE.- La barrida en el Abierto de Australia fue impiadosa: no sólo ningún argentino, varón o mujer, alcanzó la tercera ronda del torneo, sino que tampoco quedan referencias latinoamericanas de ambos sexos en los cuadros de singles. Recién en la llave de dobles masculinos, los brasileños Bruno Soares y Marcelo Melo defendían el honor de América del Sur. Una decepción continental, que obliga a revisar una vez más todas las estructuras de desarrollo, al margen de las diferencias económicas con las potencias, y la dificultad que de por sí encierran estas citas grandes.
Tras la despedida albiceleste y, sobre todo, el mazazo prematuro que recibió Juan Martín del Potro , el asunto que ocupa ahora es la Copa Davis . Cinco días después de la final masculina del primer Grand Slam del año, del 31 de enero al 2 de febrero, está agendada en Mar del Plata la serie ante Italia, un equipo que se mantiene atento y en guardia. Fabio FogniniAndreas Seppi son sus principales espadas, pero bromean y se hacen los distraídos cuando se los invita a pensar en polvo de ladrillo. Clasificado ya para los octavos de final, luego de vencer por 7-5, 6-4 y 6 -4 al estadounidense Sam Querrey, Fognini simula que revisa su celular y después confirma con un guiño: "Hmm no, todavía no recibí ningún mensaje del capitán; se ve que todavía no fui convocado". Seppi larga una chanza parecida: "Quizá deberías hacerles preguntas de la Davis a otros jugadores, yo no soy el indicado. No voy, no llego". Y enseguida echa una carcajada.
Después, ambos se desprenden del tono jocoso y analizan de verdad este choque inicial por el Grupo Mundial. "No sería una sorpresa si les ganamos en Mar del Plata, porque nos conocemos mucho y jugamos muchas veces en la Argentina. Va a ser un 50% y 50% de posibilidades", evalúa Fognini, ganador de dos títulos en polvo en 2013 (Stuttgart y Hamburgo), y que ahora tendrá el más duro examen ante el tetracampeón Novak Djokovic.
Y explica: "Hace diez días era impensado que llegara a la segunda semana de Australia, pero me curé muy bien de la contractura en la pierna izquierda y es una situación que me ayuda mucho para la confianza en la Davis". Seppi, que frustró a Lleyton Hewitt en primera ronda y dijo adiós en la segunda frente al norteamericano Donald Young, corrige el porcentaje y le da más crédito al conjunto albiceleste: "Será una serie muy dura, para mí es un 60% para ustedes y 40% para nosotros. Jugar en la Argentina es siempre muy difícil. Es verdad que no estará Del Potro, pero Mónaco, Berlocq y Zeballos juegan bien en la Davis, y más en la arcilla como locales".
El tema del público es obligatorio cuando se aproxima una serie de la Davis. Si bien no fue por un duelo copero, sino por la Copa Telmex 2008 en el Buenos Aires Lawn Tennis, Fognini (16º del ranking) recuerda aquel episodio de los insultos de Diego Maradona contra su compatriota Potito Starace: "¿Cómo nos tratarán los hinchas argentinos? Te lo diré cuando estemos ahí a ver cómo nos sentimos. Jugué muchas veces en la Argentina, sé de qué se trata". Seppi (25º), otro conocedor de nuestra arcilla, abunda en el fenómeno del público: "No va a ser un detalle menor, sin dudas. Es normal que la gente muestre un gran entusiasmo, pero nosotros tendremos la cabeza sobre los jugadores rivales y buscaremos olvidar todo lo que se genere fuera de la cancha".
Otro de los seguros convocados será Simone Bolelli, que aquí juega en pareja con Fognini. Juntos obtuvieron el título del ATP de Buenos Aires 2013, aunque después de su última participación en singles de Wimbledon (cayó con Dimitrov), Bolelli inició un calvario por una cirugía de muñeca que lo tuvo siete meses inactivo. Aunque este año ya le devuelve sonrisas, ya que en su reaparición, en este Grand Slam, triunfó en el dobles con Fognini ante los norteamericanos Ryan Harrison y Sam Querrey. También avanzan en Australia los otros doblistas, Seppi y Starace, vencedores de los alemanes Tobias Kamke y Florian Mayer.
Queda la duda del cuarto jugador que viajará a Mar del Plata, que podría ser Starace: "No sé si integraré el equipo, todavía no hablé con el capitán. Lo que sí tengo en claro es que el público argentino es caliente y el choque no será nada fácil. ¿Mi relación con Maradona? Me llamó y me regaló varias cosas después de aquel problema. Sigue siendo mi ídolo napolitano".
Del lado argentino llamó la atención la ausencia de Martín Jaite y de Mariano Zabaleta a lo largo del certamen en el Melbourne Park. Los capitanes de la Davis de los distintos países llegan aquí para observar la actualidad de sus dirigidos y de los rivales. Es evidente: el contacto cara a cara -y sobre todo tan cerca de la cita- ayuda a la causa copera. Jaite argumenta que ya habló con todos los jugadores en diciembre pasado, cuando visitó el escenario marplatense junto con Héctor Romani, el vicepresidente de la AAT. "Italia como local es de lo mejor que nos podría haber tocado, lo que no significa que se trate de una serie fácil. Ellos tienen dos jugadores importantes y complicados como Fognini y Seppi, pero nosotros jugaremos en casa, que siempre es un elemento importante a favor", había apuntado Jaite en su oportunidad.
En cambio, el que sí recorre los diferentes escenarios del Melbourne Park es el capitán italiano, Corrado Barazzutti, que como jugador tuvo el honor de levantar la única Ensaladera en la historia de Italia, en 1976, en compañía de Adriano Panatta, Antonio Zugarelli y Paolo Bertolucci, en Chile: "Nos tocó un sorteo duro, pero no iremos vencidos a jugar allá. Somos un equipo fuerte y compacto, con dos singlistas que son difíciles de enfrentar".
Todo es según cómo se mire. Italia mantiene los motores encendidos porque sus jugadores siguen envueltos en la dinámica del Australian Open, tanto en singles como en dobles. Y la Argentina ya empieza a ajustar su adaptación a la tierra batida, después del mal paso por el cemento. Son dos fuerzas de choque en momentos distintos.

Sólo un antecedente

El único enfrentamiento entre sí se dio en 1983, con la victoria por 5-0 de la Argentina en Roma, por los cuartos de final, en tiempos de Guillermo Vilas y José Luis Clerc como los principales referentes del equipo nacional.

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