El comienzo del 2014, un año de más especial para los jugadores de la selección argentina, no fue el más auspicioso para Sergio Romero.Suele ser suplente en Mónaco, pero esta vez le dieron la oportunidad ante el débil Vannes, de la tercera división, por la Copa de Francia.
Es cierto, Mónaco pasó de rueda al vencer 3-2 a su rival, pero para el arquero de la selección argentina no fue su mejor jornada. El primer gol divide culpas con los defensores, un cabezazo abajo que para un arquero con poco ritmo se dificulta. El segundo es todo suyo: un débil remate que rebotó en su cuerpo y se metió en el primer palo.
Entre Falcao García y James Rodríguez se encargaron de dar vuelta el marcador, pero chiquitoRomero quedó marcado. Sabe que debe aprovechar cada oportunidad que tiene para llegar con el mejor rodaje al Mundial de Brasil, aunque de esta manera no ayuda.
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