Desde las 22.10, el primer capítulo del verano; ambos ponen titulares; televisa Fox Sports
MAR DEL PLATA.- La gran atracción, la que atrapa por el marco y por la magnitud de los protagonistas, es la que invita a un superclásico estival con localidades agotadas desde hace dos días. La gran ventaja, la que aprovechan los entrenadores, tiene que ver con las pruebas, de nombres y de sistemas, para encarar lo mejor posible el semestre que viene, tan importante para ambos. La desventaja es que a Carlos Bianchi y a Ramón Díaz no les sobra mucho como para dilapidar el respaldo con el que arrancan este 2014. Porque desde esta noche, a las 22.10, River y Boca son conscientes de la necesidad de reinventarse. De disputarse la Copa de Oro con la intención desempolvar otro espíritu, otra voracidad, otro escenario...
Tanto Carlos Bianchi como Ramón Díaz saben que están en observación más allá de los pergaminos conseguidos en los dos equipos grandes de la Argentina. "Tengo que demostrar que puedo seguir dirigiendo a Boca. Y los jugadores demostrar que merecen estar en Boca. Yo sé muy bien que hay que estar presente, que el año que tuvimos fue mediocre y que tenemos que pensar en que todo el año Boca tiene que ser protagonista, no sólo seis meses", dijo el Virrey en su primera conferencia de prensa del año. Nada es casual. Aunque el torneo Final finalice en mayo por la proximidad del Mundial, en seis meses llegará el tiempo que dispone la dirigencia para evaluar si revisa su contrato, que -si todo continúa- vence en diciembre de 2015. Por eso el entrenador multicampeón de la historia de Boca, con cuatro torneos locales, tres Libertadores y dos Intercontinentales, como nunca se planteó la exigencia de alcanzar un título para sepultar el seco 2013 del que se despidió con un 43,33 de eficacia (16 ganados, 17 perdidos y 17 empates).
Un Ramón Díaz en versión dócil, de perfil más tranquilo, siente la necesidad de correrse del centro de la escena. "Es un momento distinto, en el club cambiaron muchas cosas, desde arriba hasta el último. Es un perfil más tranquilo", fue la respuesta del DT cuando le preguntaron por su versión light en la previa del superclásico. "Pero me gustan estos partidos, eh, a nadie le gusta perder los clásicos", aclaró después. Íntimamente sabe que todo proyecto depende de los resultados y de la evaluación que hagan los dirigentes, especialmente una cúpula que supo poner en duda el contrato del riojano en plena campaña, aún cuando era una estrategia arriesgada. Claro que hoy el respaldo está, pero todo quedará a consideración de lo que suceda en el campeonato local. Habrá que leer e interpretar sobre los mensajes. Y el propio Ramón entra en ese juego, especialmente porque sabe jugarlo. No resulta improvisada la frase en el último contacto con la prensa volviendo al tema de su contrato: "Estamos armando algo con el presidente para todo su mandato. Yo pienso en un contrato por cuatro años. Bueno, tengo claro que eso va a depender de los resultados. Pero la proyección es por cuatro años. No se sorprendan, eh."
Con el nuevo esquema, el riojano abandonó la línea de cuatro por un 3-4-2-1. La idea de Ramón de disponer un equipo con tres hombres en el fondo tiene la intención de ganarle el juego interno a Boca con población del mediocampo. Con Carbonero y Vangioni como carrileros obligados a la doble función de atacar y defender. Espera por la ansiada consolidación de Lanzini como enganche indiscutido de este River versión 2014, mucho más después de que Jonathan Fabbro parece dejar pasar las oportunidades. Ramón quiere un Lanzini asociado con Ledesma, pero con mucha búsqueda para Teo Gutiérrez y Cavenaghi, que vuelve por tercera vez al club y su estreno será con la cinta de capitán. Si bien los estudios descartaron un desgarro, esta noche no estará el colombiano Eder Alvarez Balanta y su lugar lo ocupará Ramiro Funes Mori.
Sin Riquelme, que está trabajando diferenciado, Bianchi anda sacando conclusiones de su nuevo sistema: el 4-2-3-1 que pretende darle rodaje. Lo ensayó en los entrenamientos, en el partido con juveniles antes Estudiantes y ahora repite la fórmula, pero esta vez con la mayoría de los titulares y con los estrenos de Grana y Forlín en el fondo. Ledesma y Gago conformarán el doble cinco que, para el Virrey, debe presionar arriba y ofrecer pase entre líneas. Con cuatro en el fondo, Bianchi no quiere huecos atrás. Y esta vez Gigliotti no deberá estar tan aislado como se vio a Riaño en el primer encuentro del verano; por detrás tendrá al Burrito Martínez, al juvenil Luciano Acosta y a Sánchez Miño. La mala noticia es que continúan las lesiones, porque a la distensión muscular de Riaño (en el muslo izquierdo) ahora se le suma la rotura de los ligamentos cruzados de la pierna derecha del juvenil Joel Acosta (la dirigencia ya elevó el pedido a la AFA para incorporar un nuevo jugador).
Será el primero de los tres que disputarán en 15 días (el 25 será en Córdoba y el 1° del mes próximo en Mendoza), pero como todo superclásico, siempre resulta influyente sobre el legado anímico de River y Boca.
Las formaciones
Boca: Agustín Orión; Hernán Grana, Daniel Díaz, Juan Forlín y Nahuel Zárate; Pablo Ledesma y Fernando Gago; Juan Manuel Martínez, Luciano Acosta y Juan Sánchez Miño; y Emmanuel Gigliotti. DT: Carlos Bianchi.
River: Marcelo Barovero, Gabriel Mercado, Jonatan Maidana, Ramiro Funes Mori y Leonel Vangioni; Carlos Carbonero, Leonardo Ponzio, Cristian Ledesma, Manuel Lanzini; Teófilo Gutiérrez y Fernando Cavenaghi. DT: Ramón Díaz.
Estadio: José María Minella.
Arbitro: Germán Delfino.
Horario: 22.10
Televisa: Fox Sports.
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