Las pretemporadas sirven para innovar, al meno en las consideraciones de Carlos Bianchi. En la primera práctica formal del fútbol de año, el entrenador de Bocasorprendió con un esquema 4-2-3-1 y con varios cambios.
En el predio Pedro Pompilio, el Virrey dispuso una práctica con dos partidos. Lejos del clásico 4-3-1-2 que lo acompañó durante gran parte de su carrera como entrenador, Bianchi movió las fichas, reforzó la mitad de la cancha y optó por un solo punto: Emmanuel Gigliotti.
La defensa fue la línea que más cambio tuvo. Juan Forlín y Hernán Grana, los dos refuerzos, y Nahuel Záratea, en lugar de Emanuel Insúa, aparecieron en la línea del fondo. El Cata Díaz completó la zaga central. Un poco más adelantados, jugaron Fernando Gago y Cristian Erbes. Entre ellos y Gigliotti se alineó una línea de tres: con Juan Manuel Martínez, Luciano Acosta y Juan Sánchez Miño.
Luego, ingresaron Guido Vadalá, Nico Colazo y Gonzalo Escalante por Acosta, Sánchez Miño y Gago, respectivamente.
Antes, los suplentes de Boca, que disputaron un encuentro e igualaron 0-0, formaron con: Trípodi; Marín, Joel Rodríguez, Burdisso e Insúa; Bravo, Ferreyra; Celeste, Romero y Acosta; Riaño.
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